Ynés Mexía: La mujer que encontró su voz en la selva a los 51 años
- Asociación APROI
- 18 may
- 4 min de lectura
En el mes de las flores queríamos traer en #Visibilizala a una de las más brillantes bonicas que ha pisado el mundo Ynés Mexía (1870-1938), la cual recolectó más de 150.000 ejemplares botánicos a descubrió unas 500 especies nuevas.
La historia de la botánica Ynés Mexía es un ejemplo de lucha contra el edadismo ya que no fue una niña prodigio de la ciencia; fue una mujer que necesitó medio siglo de vida, dos matrimonios fallidos y una crisis existencial profunda para decidir que el resto de sus días le pertenecerían solo a ella y a la tierra.
En este post, exploramos la figura de una de las recolectoras más prolíficas de la historia, cuya importancia como referente femenino trasciende los ejemplares que dejó en los herbarios.
1. El hito de la reinvención: De la crisis a la Facultad
La vida de Ynés antes de la botánica fue una sucesión de mandatos sociales asfixiantes. Nacida en Washington D.C., hija de un diplomático mexicano, su vida estuvo marcada por la inestabilidad. Tras la muerte de su padre y dos matrimonios desastrosos —el segundo terminó en un divorcio tras descubrir que su marido malgastaba sus fondos mientras ella recibía tratamiento médico en San Francisco—, Ynés sufrió lo que en la época llamaban "agotamiento nervioso".
Su hito personal fue la supervivencia. En lugar de sucumbir a la depresión, a los 51 años, se unió al Sierra Club y descubrió que su salud mejoraba entre montañas. En 1921, se matriculó en la Universidad de California, Berkeley. No buscaba un título por estatus; buscaba herramientas para entender el mundo que la estaba sanando.
En un periodo de apenas 13 años, recolectó más de 150.000 especímenes. y descubrió mas de 500 especies nuevas
2. La exploración como acto político y profesional
Ynés Mexía no era una aficionada que paseaba por el campo. Era una profesional técnica y meticulosa. Sus expediciones la llevaron a lugares donde "ningún hombre blanco había puesto un pie", según las crónicas de la época.
Sus grandes hitos profesionales:
La expedición al Amazonas (1931): Quizás su viaje más legendario. Recorrió más de 4.800 kilómetros por el río Amazonas, desde su desembocadura hasta su origen en los Andes. Lo hizo en canoa, a menudo acompañada solo por guías locales.
El descubrimiento de nuevos géneros: No solo encontró especies; descubrió un género entero de la familia de las compuestas, que fue nombrado Mexianthus mexicanus en su honor.
Rigor científico: Sus muestras eran famosas por su excelente estado de conservación y la precisión de sus notas de campo, lo que la convirtió en una proveedora de confianza para museos de la talla del Field Museum de Chicago o el Jardín Botánico de Nueva York.
3. Su activismo
A través de su correspondencia y sus diarios, podemos rescatar la voz de una mujer que sabía que estaba rompiendo moldes.
"Un recolector de plantas debe ser capaz de soportar el hambre, la sed, el cansancio y el aislamiento... pero sobre todo, debe poseer una paciencia infinita y una gran capacidad de observación."
Esta frase no solo describe su trabajo, sino su filosofía: la resistencia como forma de arte. En otra ocasión, ante las advertencias sobre los peligros de viajar sola siendo mujer, fue tajante:
"No creo que haya ninguna razón por la que una mujer no pueda ir a cualquier lugar donde un hombre pueda ir. Solo se necesita sentido común y la voluntad de adaptarse."
Aunque Ynés Mexía no se autodenominara "activista" en el sentido moderno de la palabra, su vida estuvo atravesada por una praxis feminista y ecologista radical para su tiempo.
Feminismo de acción: En una era donde las mujeres necesitaban permiso para casi todo, Ynés gestionaba sus propias finanzas, lideraba sus expediciones y negociaba directamente con instituciones científicas. Su mera existencia en la selva, durmiendo en el suelo y cargando prensas de plantas, era un desafío frontal a la fragilidad femenina impuesta por la era victoriana.
Conciencia ambiental: Como miembro activo del Sierra Club, Ynés abogó por la preservación de los bosques de secuoyas en California. Entendía que la ciencia no solo debía clasificar la vida, sino protegerla.
Representación latina y bilingüismo: Ynés se sentía profundamente conectada con sus raíces mexicanas. Su capacidad para hablar español de forma fluida le permitió conectar con las poblaciones locales de México y Sudamérica de una manera que otros exploradores no podían, tratándolos como iguales y colaboradores necesarios, no solo como "ayudantes".
4. El legado
Visibilizar a Ynés Mexía es recordar que el talento no tiene fecha de caducidad. Ella es la referente perfecta para:
Las mujeres en STEM: Demostró que la excelencia técnica y la aventura física no son territorios exclusivos masculinos.
La lucha contra el edadismo: Su carrera comenzó cuando la sociedad esperaba que fuera invisible.
La autonomía personal: Su historia es la de una mujer que se rescató a sí misma a través de la ciencia.
Ynés Mexía falleció en 1938 a causa de un cáncer de pulmón que se manifestó durante su última expedición en México. Trabajó hasta que el cuerpo se lo permitió.
Hoy, sus muestras siguen siendo consultadas por científicos de todo el mundo para estudiar el cambio climático y la biodiversidad.
En #Visibilizala, celebramos a Ynés no solo por las 500 especies que descubrió, sino por habernos descubierto a todas un camino nuevo: el de que nunca es tarde para calzarse las botas y adentrarse en lo desconocido, y que una mujer puede ir y ser lo que quiera.
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